miércoles, 13 de mayo de 2009


El año nuevo chino y otras fiestas tradicionales son momentos de alegría y celebraciones. A pesar de la fuerte influencia de la cultura occidental sobre la cada vez más cosmopolita República de China en Taiwan, las diversas tradiciones asociadas a estas fiestas se siguen practicando con entusiasmo. Muchas de estas costumbres y espectáculos tradicionales forman parte de las competiciones y actos realizados con motivo del año nuevo chino y de otras fiestas populares, y se han transmitido de generación en generación. Las más habituales puede que sean la danza del dragón y la danza del león. Todos los niños de Taiwan, hasta los que todavía no saben ni andar, han visto alguna de estas representaciones montados en los hombros de sus padres o en casa, en la televisión.
El dragón inspira un profundo respeto a los chinos, pues es símbolo de poder, dignidad y buena suerte. La danza del dragón era ya un acto popular en época de la dinastía Sung (960-1279 a. C.) y sigue siéndolo en nuestros días. La máscara y el cuerpo del dragón que se emplean en la danza pueden ser de color dorado, verde, jaspeado o rojo fuego. La danza se puede interpretar tanto de día como de noche. En este último caso, es frecuente que vaya precedida por una persona con una antorcha para iluminar la procesión. Un dragón puede tener entre nueve y 24 secciones, y cada una de éstas mide entre uno y medio y dos metros. La compañía de Danza del Dragón de los Tres Ejércitos (tierra, mar, aire) de la República de China forman un dragón gigante que mide 120 metros de largo. El peso total de la cabeza y cuerpo es de más de 100 kg. El cuerpo es dorado y brillante y hacen falta más de 100 hombres bien fornidos para llevarlo. Esta compañía actúa en las fiestas nacionales, creando un espectáculo verdaderamente digno de verse.
La procesión avanza por las calles como una gigantesca ola y es lo más parecido que puede verse en este mundo a un dragón celestial.

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